Escollera, punta miracle.

Foto: Pixabay

La tendencia alcista de mi soledad cotiza alto, en la bolsa de valores de mi entorno social, que invierte importantes sumas de intransigencia, en mi activo más preciado, sin apenas lograr nada.Me tomo una compañía muy en serio, porque inevitablemente, se cuelan en mis bolsillos, me sisan tiempo; tiempo que intuyo debo atesorar, aunque no sé bien por qué. Adquirí responsabilidades por inercia del viento y herencias de los muertos, me obligan a estar en compañía de otros, hasta ahí es cuanto consiento en tolerar. Soy el alma de la fiesta, y como alma, mi presencia es más un hecho deductivo, o algo fruto de la fe, que una realidad demostrable. En resumen, he vivido siempre acompañado por una agradable soledad. No tengo especiales motivos, me alumbraron así, todo el mundo aprecia o ama cosas o seres, sin saber muy bien por qué. Es sencillamente un hecho, un deseo visceral, irrefutable, innegociable…o lo era.

La noche de Navidad, preparé una crema de puerros, y comí pollo al horno, sobras, de sobras, de una comida anterior, felicité a los ineludibles, llamé a mi madre, y me fui a dormir. Siempre duermo mucho en navidad. Dormir es el clímax de la soledad, templo inviolable, salvo cuando un sueño se presenta, sin llamar, y sin tener invitación, con la excusa de que todo sueño es otro yo. Aquella noche soñé y quien vino a verme, no era yo. Fue cuando se manifestó por primera vez, irrumpió en mi mundo y lo hizo para quedarse. Ella acude sin cesar, se ha hecho sitio en mis recuerdos, como si fuera real. No sé que aspecto tiene, pero sé como es su voz, y también el tacto de sus manos, no sé como son sus ojos, y sí como es su mirada. Tiene aroma inconfundible, fragancia desconocida, que jamás había sentido, y aun así me es familiar. Inquietud, desasosiego, comezón sobre la piel, arrítmicos arrebatos entrelazando, temor y placer. Mente que no se concentra, pensamiento diluido, horrible necesidad, alborozo sin razón, me niego a decir, amor. Es imposible, ella es sueño y nada más, deliro, si, y presiento que es amor.  

He de puntualizar que mi devoción innata por la soledad, era un arrecife de coral, donde se abrían en canal, las tripas de cualquier tentativa, de la obstinada naturaleza humana por desgranar amor de mi persona. No, no soy un villano. Simplemente soy leal al instinto de estar solo, y lo cierto es que tampoco fui empujado con exceso al sentimiento amoroso. Si el amor fuese religión, y la gente sus acólitos, jamás sentí la llamada. Me defendí con uñas y dientes, de cualquier asalto, me indignaban, como si fuera una invasión. Desarrollé comportamientos defensivos eficaces: sopa de jazmines, tostadas untadas en ajo, virulentas salsas de chile habanero, cariño por las hojas marchitas, que recojo, y desparramo por la entrada de mi casa, gregorianos electrónicos, circuncisión consciente de la sonrisa, animadas charlas con una salamandra del jardín a quien le proporciono moscas, e invito a compartir mi mesa, onanismo sin raíces, muy cercanas, ni pudor en confesarlo ( soy humano, también alivio los intestinos, a imagen y semejanza de la creación) son solo un resumen de las actividades que acometo, para alejar de mi vida cualquier tentativa de consolidar amistad, seducción, o devaneos amorosos. Siempre hubo en mi un extraño y satisfactorio instinto que, tenía como principal propósito alejar pasiones lejos del aura de mi piel.

Ella es tan familiar y a la vez desconocida, y solo necesitó un sueño, para hacer saltar por los aires, mi hermética atalaya. No quiero extenderme, sobre que significó sentirme así, el amor como sentimiento propio, era algo tan desconocido para mí. Lo resumo en dos palabras, feliz y agónica tortura, bueno son tres. Vivo desesperado, escribo versos en las nubes, con el tacto de una mirada perdida. Me siento desconsolado. Temo dormir, cuando logro cierta paz, ella vuelve y lo remueve todo. Al despertar, mi vieja amiga la soledad, es cuchillo en la herida incurable del dolor. Los sueños son su dominio, no entiendo porqué lo hace, es un ser que no existe, deseo corresponder, y así no hay esperanza, nunca podré tenerla. Estoy cayendo en algo parecido a la locura. La salamandra viene todas las noches a cenar conmigo, me mira con sus ojos vivos, escucha atentamente mis lamentos, y poco más puede hacer. Ya ni las moscas come, al igual que yo, ha perdido el apetito, se remueve sobre la mesa y empatiza, hasta que vuelve al jardín.

He resuelto privarme del sueño todo lo que pueda resistir, doblo turnos en mi oficina, asumo todos los proyectos, hablo por los codos, incluso con el tintero de mi mesa de despacho, si tengo tintero y pluma. Llevo semanas así, cuando los párpados adquieren masa de cemento, y su peso vence a mi voluntad, caigo en un abismo. Ella vendrá, la amaré y desaparecerá, y vuelta a empezar. Creo que el destino, el azar, me quiere loco, me castiga, por idolatrar la soledad, y por ello me ha dado un amor que ha prendido con alfileres a mis labios, y que no puedo alcanzar. Mi vida es insoportable, el aire es barro en mis pulmones, no sé cuanto podré aguantar, cada fibra de mi carne, me pide estar con alguien, que esta hecho de corpúsculos oníricos. No tolero la soledad, ni soporto estar consciente, y no tenerla. No transijo despertar de cada sueño, después de haber sentido un beso, uno que nunca me ha dado. Anoche vislumbré su rostro, un instante nada más, percibí rastro de lágrimas, en su etérea existencia he descubierto que sufre, es demasiado.

Es domingo y llueve a mares, y no puedo quedarme en casa, ni seguir viviendo así. Revisé mi testamento al despertar de madrugada, bueno está todo correcto ¿Qué será de mi pobre salamandra? espero que encuentre otro jardín. No sé si tendré valor, supongo que nada sale a la primera, y menos lo que pretendo acometer, pero siempre he sido un tipo frio y eficiente, y a ello me encomiendo. Camino hacia la escollera, el viento sopla con fuerza del este y las olas ataviadas de violencia, serán un verdugo implacable. No es el primero, que se acerca y cae al mar arrastrado por el viento. No he dejado notas, no me da la gana reconocer que ya no puedo con mi vida. Además, tengo la esperanza que morir sea una suerte distinta de sueño, y allí pueda encontrarla. Sí, parece algo ridículo, pero para mí tiene sentido, y bueno, que estoy ido, y harto de estar sin ella, y a la mierda todo. Llueven densas cortinas de agua, el tiempo es infernal, no puedo casi ver la calle, ni por donde doy un paso. El viento me empuja, como las manos de un amigo sobre mi pecho, que sabe hacia dónde voy y pretende detenerme. Me agota cada paso, pero soy tenaz, voluntarioso. Mi instinto me dice, que más allá de las olas, la podré encontrar, es una voz tan clara, que redoblo cada esfuerzo. El viento es huracanado, antagonismo inesperado, parece enfrentarse a mí, casi puedo ver la escollera al otro lado de la paya, en la rocosa punta del miracle. No puedo avanzar. He de recuperar fuerzas, y me refugio en un portal. Siento el agotamiento, desfallezco, tras de mí se abre la puerta, un intruso en un momento así, trato de recomponerme y no levantar sospechas. Entonces huelo su aroma, moléculas inconfundibles me envuelven, y al levantar la mirada, son sus ojos los que se clavan en los míos ¿Es de nuevo una ilusión?

Hay humedad en su rostro, y no tiene que ver con la lluvia, petrificados, paralizados, al unísono, de nuestras bocas un sonido explota. – ¡¿tú?! – un sonido real, el tiempo se detiene, al igual que la tormenta. Son sus ojos los que miran, y los míos los que bailan con los suyos. Nos palpamos en silencio, atónitos, deslumbrados, incrédulos, no es un sueño ¡No es un sueño! Nuestras dos vidas confluyen, todo viene de atrás incluso antes de nacer, lo sabemos, y será nuestro secreto ¿Quién demonios iba a creernos?

Mik Way. T©

Un extraño personaje, ama la soledad y no sabe por qué, el destino echa los dados, y él mundo se le cae…

Bien relato relajado de domingo, el viento que sopla en la ciudad, me animó. Espero que lo disfrutéis, si es que la criatura se deja.

17 respuestas a “Escollera, punta miracle.

    1. Hola Àngel, gracias por tu comentario, que valoro sabiendo que eres alguien exigente en la lectura, disfruté escribiéndolo y parece que es un factor que influye, de nuevo gracias Saludos¡¡¡

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      1. Lo acabo de leer y es cierto aborda la misma idea, la de conectarse al amor, aun sin tener la proximidad del contacto real, desde el punto de vista de un viaje, como astral, es un relato bien lindo Ana, lo que evidencia lo rico que puede llegar a ser un tema, cuando es abordado desde distintos puntos de vista. Un abrazote, me encantó leerlo. ¡¡

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  1. La soledad, fiel amiga posesiva que llega aunque no la llames y se instala por cada rincón de la habitación. No le importa que tengas compañía, cuando ella toca a la puerta hay que entregarse solo a ella y cancelar a los demás.

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    1. La soledad de una puerta cerrada por dentro es a veces, un lugar donde encontrarse con uno mismo, la mejor prueba para saber si estamos satisfechos o a gusto con lo que llevamos dentro. Gracias por comentar un abrazote

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  2. Buenísimo Miguel¡¡¡👍👏🌹🌹
    Un amor que se cuela de una forma sutil,ñ en la vida de ese personaje tan solitario, que se resiste a llamarlo por su nombre…
    Un atrapamiento tal, que lo conduce al intento de poner fin a sus días…
    Pero el amor ya tiene nombre y apellido y lo puede todo…💕💋💚🧡💜
    Un abrazote

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    1. Gracias Susana, me alegra que lo hayas disfrutado tanto, este personaje tan asentado en su soledad, no puede escapar de las garras de un amor, para el que parecía estar predestinado¡¡ Un abrazoteeeee 🌹🌹🌹✨✨✨💖😀😀😀😀

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