Danza general de una estrella paranoica

Foto; David Kopazc

Las cosas han ido bien, el salto estelar un magnífico paseo sin incidentes, nos ha dejado a una distancia prudencial de Claudine, una estrella de tipo G como nuestro sol. Claudine es madurita, tiene seis mil millones de años. Un sistema planetario de cuatro planetas rocosos, y dos gigantes gaseosos, la orbitan como fieles acompañantes de su viaje estelar alrededor del gran atractor, del centro de la galaxia. Brilla con exuberancia en una porción del espacio donde se encuentra aislada, es una llanera solitaria, algo que nunca pareció afectarle. Era una campeona de la regularidad, en sus reacciones de fusión, y en sus erupciones de masa coronal, una chica cumplidora. La joya del sistema Claudine, era un planeta llamado Claud-2, un lugar con prometedoras condiciones para desarrollar vida. Un año atrás, un reactor de terraformación estalló sin que pudiéramos evitarlo. Dos mil millones de años de caldo cósmico, intercambios químicos, y fenómenos físicos propiciatorios, quedaron inmersos en una catástrofe atmosférica, que costará décadas solucionar. Hasta aquí, nada fuera de lo normal. El universo es un cuerpo vivo, la vida colapsa para abrirle caminos a la vida, es ley. No importa la causa, esta vez fuimos nosotros, pero la vida renacerá, el universo lo recicla todo y si es necesario echaremos una mano, así se expuso la noticia en los medios. A veces jugar a ser dios, implica error, decían, por fortuna no hay nadie que pase una factura, pensé.

Claudine empezó a parpadear tiempo después de la catástrofe en Claud-2, apagones de nano segundos solo visibles para equipos de hiper sensibilidad. Las estrellas no se apagan y se vuelven a encender, no hay interruptores estelares, son reactores nucleares, queman su combustible y mueren, y punto y seguido y vuelta a empezar. Fui la primera en detectarlo, y al exponer mi hallazgo, me tomaron por chiflada. Tres equipos hicieron las mediciones, al margen de las mías. Conclusión, Claudine parpadea, desde lo de Claud-2, no imagináis mi sonrisa, y la cara de capulla de mi jefa la doctora Gygreen ¿qué coño de nombre es ese? Hay más, su trayectoria es errante, avanza como borracha, da tumbos, recupera su órbita, y vuelta a empezar, no hay cristo que lo entienda, habría dicho mi abuelo. En el universo hay leyes que cumplir, impuestas por su propia mecánica, o por la mano de un físico divino, da igual. Lo único cierto es que se cumplen, hasta hoy. Claudine parece alterarlas todas, existiendo en un desequilibrio se podría decir que mental, si tuviera mente, pero los reactores nucleares, no piensan solo reaccionan por efectos físicos bien estudiados, pues ella no.

No hay más que hablar, una expedición científica se organiza en tres días, Gygreen se las ingenió para apartarme, la muy zorra quiere un nobel. Mariela Cruz, la famosa comandante, fue enviada al sistema Claudine, junto a dos físicos del centro internacional. Gygreen, dirigía el equipo, fue a por gloria, a costa de mi hallazgo, junto al pelota de Ricardo Neyra. Los siglos pasan la ciencia y la sociedad avanzan y mejoran, las hijoputadas son casi siempre las mismas. Dio igual, porque dejaron de emitir a las pocas horas de consumar el salto final. Mutis sideral, pasmo, brea espesa en la mirada del centro de control. La mujer de Neyra llora todavía, es un fantasma envuelto en sal. Gygreen, nadie llora por ti en los pasillos, bueno a mi si me dio pena, era una brillante científica, y una perfecta cabrona. Fueron a resolver un misterio, y se transformaron en otro, Claudine seguía a la suya, con su peculiar baile orbital, y sus inexplicables parpadeos. Segunda misión. No hemos pasado de monos quebrantahuesos, a viajeros interestelares, por rendirnos a la primera. Hay que resolver dos misterios, las paranoias de Claudine, y donde está Gygreen y el resto del equipo.

  • ¡Angie Flores! –  
  • ¡Presente!

Me brillan los ojos, veo el destello en el panel de acero frente a mi nariz, me suda la frente, siento mi cobrizo pelo asido a los poros de la piel, que orgullo, que responsabilidad, que poética la justicia universal, que tremendo escalofrío y que cantidad de miedo palpitando en la aorta y en la yugular.

Tres, dos, uno ¡Impulso! Dos meses saltando como canguros en el tejido espacio-tiempo, en una bonita nave en el interior de una burbuja, parones para recoger materia exótica, que alimente los motores, y por fin está ante nosotros, es hermosa. Claudine es muy hermosa, preciosa para su edad, brilla de forma especial, esconde algo, entre chicas esas cosas se saben.

Las mediciones, no fallan, largas órbitas alrededor, rastreamos y rastreamos, nada sobre la nave de Cruz, Gygreen y Neyra, no están, ni vivos, ni muertos. Habría alguna huella, habría algún rastro de materia de haber estallado el ingenio espacial. Es como si nunca hubieran estado en ese punto de la galaxia. Claudine nos mira, el equipo no me cree, pero algo extraño ocurre. Mira que yo soy rigurosa. Método científico, teoría, prueba, resultado, ley, teoría… Mi abuelo sentía a la materia, así lo describía él. Nunca ha sido posible aportar una sola prueba de ese tipo de relación. Sabemos cruzar la galaxia, pero no sabemos si tenemos alma, y mucho menos si ésta es capaz de interactuar, con la materia. Se han elaborado estudios, algunos muy meticulosos, y científicos. Nada que rascar, la intuición es la única luz que alumbra ese viejo sendero del corazón humano. Es una mierda, lo sé, heredé de mi abuelo, esa voz interior que no domino, y ni quise, ni quiero escuchar, pero aquí delante de Claudine, la voz se impone, como una realidad inexorable. Mi cuerpo es un templo, el altar de la voz de la materia, palabras del viejo, chorrada, mística, abuso de cannabis o peyote ¿Mi instinto la antena de una radio de onda media universal? ¡Y un cuerno! Estoy compuesta por 1038, un diez y 38 ceros detrás, de millones de moléculas, y millones de años de evolución se necesitaron para llegar a coordinarlo todo, en un sistema armónico, capaz de producir inteligencia. La estrella me habla ¡Joder! Voy a enfermería y me conecto al sistema de la unidad médica. Las pruebas dicen que mi cabeza funciona, que mi cuerpo también, y nada sobre ecos o voces reverberando en mi alma ¿qué pueden saber un ordenador médico del alma? La voz se hace grande, tumbada en la camilla de enfermería, la voz lo llena todo. Saltan las alarmas en la nave, los comunicadores internos se llenan de exclamaciones, rayos y tarántulas peludas emergen en forma de voces que vibran al ritmo del pánico, la estrella me dice, calma. Salto de la camilla, llego a control, Andrew el piloto llora como un niño, Klaus el ingeniero, babea, grita, y Salvia la física experimental no deja de decir oh, oh, oh, dios mío, nunca la oí hablar de dios. Claudine está cantando, se oye en toda la nave, una onda sónica, de tono plañidero, como una madre desgraciada que llora la pérdida de un hijo.

Los miembros de la tripulación, se están desintegrando ante mis ojos, junto a ellos veo a Gygreen a Cruz, a Neyra. Todos muriendo lentamente, fundiéndose átomo a átomo a otros materiales ajenos a sus cuerpos, el suplicio es atroz, la gravedad en la que están sumidos, hace del tiempo una gota de agua en suspensión, lento como la digestión de un caracol. A mi nada me afecta ¿Por qué? Contemplo un imposible, un inexplicable, no existe una ecuación, ni ley que explique esto, los rostros de pavor, viene y van, son materia y son fantasmas, son y no son personas, ahora son 1038 puro dolor.

La estrella está parpadeando, es visible en un espectro que no sería posible ver en condiciones normales, no necesito telemetría espectral, la estrella tiene un cabreo de narices. No le gusta lo que le ha pasado a Claud-2, no lo que le hemos hecho. Claudine quema hidrógeno seis mil de millones de años de nucleosíntesis, produce helio, era feliz, quemando oxígeno, litio, silicio, carbono, era una trabajadora incansable, una alfarera preciosa y brillante, fabricando y emitiendo los ladrillos esenciales para regar de vida el universo, Claud-2 era su criatura más amada ¿amor materno de una estrella? Las estrellas aman, me susurra. Su voz es oleosa, suave, una onda ligera que lo penetra todo, no hay vocablos, transmite emociones, pero se le entiende bien, pronuncia a la perfección ¿Quién coño, me va a creer? El amor, eso que definimos como un rasgo solo humano, es un ente universal, los poetas tenían parte de razón, si digo esto, acabaré mi vida en un huerto conductista, cosechando coliflores tiernas y olorosas, negando que todo ocurrió, para poder ser tolerada en la comunidad. Angie Flores, la loca que habla con las estrellas. No diré nada, de todos modos, no creo que pueda salir viva de aquí. Claudine emite sinfonías completas de emociones, me pregunto si no serán las que los genios de la música oyen en sus cabezas, y luego traducen en obras eternas, inmortales. Claudine parpadea, porque está quemando rabia, no solo elementos de la tabla periódica. Hemos desfigurado a Claud-2, su hijo, ella le dio la vida, y siente dolor, se mece, baila, altera su camino orbital, me lo ha dicho, esta como loca, paranoica, ríe sin razón, y baila sin música, nos odia, pero somos hijos de otras estrellas. Será la última vez, no habrá más advertencias. Se acabó jugar con los hijos de los demás, se acabó desgarrarlos y decir, da igual, o habrá consecuencias. El grito de las dos tripulaciones reverbera en el interior de la nave, se disuelven con el pavor en la mirada, ante mis lágrimas de hielo. Claudine insiste, no habrá mas advertencias, Hyrshyd pasará facturas. El espacio se curva ante mis ojos, el miedo me paraliza, siento mi alma temblar ¿¡quién coño es Hyrshyd!?  Veo a Claud-2, no, no puede ser, el planeta vuelve a estar vivo. Claudine vuelve a estar bien, siento su amor cruzar la materia, abraza a su hijo. Espectáculo de luz y ondas gravitacionales sacuden todo mi ser, mi alma traspasa un instante los poros de mi piel, eriza y brilla, en la singularidad en la que estoy inmersa. Hay un estallido de fotones borrachos llenándolo el espacio, pierdo la conciencia.

Orbito la tierra, oh mierda, nadie me va a creer, nadie, tengo alma, y hay amor ahí fuera latiendo en las estrellas, y alguien que pasará facturas ¿Cómo explicarlo todo, como hacer que crean? Soy científica, no profeta, entonces empiezo a ver matemáticas, dibujándose en el aire. No ¿no puede ser! Es Claudine, a más de 4800 años luz, su voz en mi cabeza musita <<Busca la ecuación del alma>>.

Tras muchos días alejado de las letras, por exceso de trabajo, hoy ya no podía más y me vi casi obligado a terminar y publicar este relato, así que disfrutarlo si lo vale, un abrazo a tod@s¡¡¡¡

Mik Way.T ©

12 respuestas a “Danza general de una estrella paranoica

    1. Gracias por tu lectura y tu comentario, ¿ Lo imaginas? Una ecuación que demostrase la existencia del alma, sería muy reveladora y cambiaría todo en este mundo jajaja Saludos Mamen 😘✨✨✨✨✨🌹🌹

      Le gusta a 1 persona

  1. A merecido la pena la espera… Yo que este fin de semana he estado ocupado con el Dr. Manhattan (de Watchmen), me ha recordado un poco a él… un poco a esa física cuántica… la ecuación del alma… Muy bueno, muy creíble que se pueda dar ese amor interestelar.

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias colega, por la lectura y me alegra que haya merecido la pena esa espera, por desgracia no puedo centrarme todo lo que quisiera en escribir, es complicado sacar tiempo, Watchmen y el Dr., Manhattan lo último que vi fue la serie de Hbo, que por cierto me pareció flipante, la ecuación del alma bien podría ser uno de sus estudios jajajaja, muchas gracias por pasarte compañero y que vaya bien el dia¡¡

      Le gusta a 1 persona

  2. Gracias Miguel, por permitirnos disfrutar de este viaje al espacio, con este ameno relato👍👏
    Una manera de evadirnos de lo que acontece
    en nuestro querido y castigado planeta Tierra…🌍
    Un abrazo y mucha suerte🐘🕊🌹

    Le gusta a 1 persona

    1. Hola Susanna, que bien verte por aquí, me alegra que hayas leído y disfrutado con la lectura, es una narración concebida para eso, un mensaje, una advertencia, y siempre una puerta abierta a la esperanza, en este caso claro jajajaja un abrazo bien grande ¡¡¡¡

      Me gusta

  3. Hola Mik, ¡Ya hacía falta leer algo tuyo! Tu relato encierra un mensaje: respeto a la naturaleza, al universo. Está lleno de instinto maternal, de humildad humana, de ira cósmica, al final sólo somos una pequeña parte de un todo y por ellos somos uno con el Todo y hay que actuar acorde, con respeto. Me gustó mucho y espero no te ausentes tanto. Saludos.

    Le gusta a 1 persona

    1. Hola Ana me alegra que hayas leído y disfrutado el relato, el mensaje principal sin duda es el que describes, no podemos seguir creyendo que la naturaleza está a nuestros pes y podemos usarla, agotarla, exprimirla, sin que tenga consecuencias, formamos parte de ese todo, y debemos respetarlo por el simple lazo de amor que le debemos a la vida. Un gran abrazo Ana, te aseguro que mi ausencia es ajena a mi voluntad, si por mi fuera pasaría horas y horas leyendo y escribiendo…Saludos Amiga, seguimos leyéndonos.

      Le gusta a 1 persona

  4. ¡Hola, Mik! Alucinante relato. Me llevaste a Bradbury y su ciencia ficción poética, una ciencia ficción para la que las leyes de la física no pueden explicarlo todo. La imagen de la estrella que pierde a uno de sus hijos; la estrella, horno de todos los elementos químicos que conforman el universo a partir del Helio, reclamando su creación. Dadora de vida no puede comprender como esta se emperra en destruirse a sí misma.
    Y si la historia es fascinante, como diría Spock, la ciencia que muestras para mayor verosimilitud del relato demuestra tu documentación y dominio del tema.
    Un final esperanzador que me trajo a la mente a la astrofísica de Contact, de Sagan, cuando de regreso a la Tierra se da cuenta que explicar lo vivido es casi una cuestión de fe. Fantástica SyFi. Saludos!

    Le gusta a 1 persona

    1. Hola David, como lector experimentado que eres, un comentario como el tuyo, me hace sentirme satisfecho del trabajo en este relato, es un tema que me fascina, y solo documentarme ya es una maravillosa aventura de aprendizaje, que luego te mueres de ganas por transmitir en forma de historias que puedan llegar, entretener y abrir las puertas a este maravilloso mundo de la ciencia ficción,. Hay mucho campo para que la imaginación pueda explorar historias más allá de las limitaciones de la física, y por eso me atrae tanto, Bradbury, Saga, K Leguin, Asimov, y tantos otros hay tantísima buena literatura, que solo con acercarme a inspirar su recuerdo, ya lo considero una enorme logro, muchísimas gracias por tu comentario David, es un gran estímulo para seguir trabajando en esta dirección, un gran abrazo¡¡ Saludos

      Le gusta a 1 persona

Responder a Susanpc Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s